Que dulzura de Salud

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Pocos alimentos resultan tan buenos al paladar y al organismo como la miel. Favorece el sueño, actúa como bactericida y es más efectiva contra la tos que muchos medicamentos. Pero las abejas también nos brindan otros productos muy saludables.

La dulzura de la miel producida por las abejas siempre ha sido objeto de destructivos actos de pillaje por parte de varios mamíferos, siendo los más famosos los depredadores osos. En cambio, los chimpancés, nuestros parientes primates más cercanos, pronto comprendieron que era más fácil, menos arriesgado y más rentable extraer la miel de la colmena utilizando un bastoncito en lugar de destruirla.
Por lo que respecta a los humanos, nuestros ancestros ya sabían organizar colonias controladas desde hace al menos 10.000 años, tal como demuestran los restos alineados de unas cien colmenas de cerámica fechadas en el año 8.000 a.C. en las excavaciones de Tel Rehov, en Palestina. En España, en la cueva de la Araña –cerca del pueblo del Bicorp, al suroeste de Valencia– es posible contemplar una pintura rupestre que muestra a una mujer de hace unos 6.000 años recogiendo miel de una colmena salvaje que se encuentra colgada de un árbol.

Lo cierto es que aparte de sus virtudes alimentarias, la miel ya era conocida desde la más remota antigüedad por su carácter bactericida. Por ejemplo, era utilizada por los egipcios para evitar la putrefacción de sus momificaciones. De hecho, en algunas tumbas egipcias se ha encontrado miel en perfecto estado de conservación en vasijas con 5.000 años de antigüedad.
La miel de Apis mellifera es una solución sobresaturada de los azúcares fructosa (38%) y glucosa (31%) con un 17% de agua y otros 180 compuestos, entre ellos: 0,3% de proteínas, 1% de potasio, 0,1% de sodio, un pequeño porcentaje de vitaminas del grupo B y C y trazas de grasas, minerales, ácidos fenólicos, carotenoides, flavonoides, enzimas (especialmente catalasa y glucosa oxidasa), aminoácidos, hormonas y péptidos libres.

CLASIFICACIÓN
De flores. Las abejas transportan el néctar floral o extrafloral dentro de su buche y luego lo transfieren repetidamente de buche en buche de las obreras, hasta que éste queda transformado en miel, momento en que es depositado en las celdas.
Las propiedades terapéuticas de la miel son muy conocidas desde tiempos lejanos y están relacionadas tanto con los contenidos de sustancias procedentes del néctar floral como con las enzimas agregadas por las abejas durante todo el proceso de transformación.

Mielato. También recibe el nombre de “mielada” o “rocío de miel”. Las abejas lo elaboran a partir de una sustancia pegajosa muy rica en azúcar que secretan insectos áfidos como las cochinillas o los pulgones, que liban la savia de troncos de árboles y tallos de plantas. La sustancia es recolectada por la Apis mellifera y con ella elaboran una miel muy oscura, de fuerte sabor y aroma, muy apreciada en algunos países por su alto valor medicinal.

El 65% de la miel de Grecia es mielato de las abejas que liban las secreciones de pinos y abetos en lugar del néctar de las flores. En Alemania es también muy famosa la miel de la Selva Negra, un tipo de mielato procedente de coníferas.
Un estudio realizado en España sobre mieles de 36 orígenes distintos reveló que los mielatos tienen mayor poder antioxidante y contenido en polifenoles que la producida a partir del néctar floral. En nuestro país hay mielatos de encinas y alcornoques derivados de las segregaciones de áfidos que se alimentan de las bellotas y también mielatos de pinos y abetos, que se conocen como “miel del bosque”.

De meliponas. La miel de las meliponas (abejas sin aguijón) se utiliza tradicionalmente en los países caribeños contra diversas enfermedades, pero no hay todavía suficientes estudios etnofarmacológicos que demuestren la efectividad real de esos tratamientos. Ahora bien, dos sorprendentes estudios han llegado a la conclusión de que algunas mieles de meliponas son efectivas en el tratamiento y prevención de las cataratas.

USOS TERAPÉUTICOS
La miel actúa de dos maneras diferentes frente a las bacterias: por su carácter higroscópico –deshidrata las bacterias– y por contener la enzima glucosa oxidasa, que libera peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), que es un potente bactericida. Pero, además, la miel contiene pequeñas cantidades de compuestos antioxidantes fenólicos y flavonoides.
Todas estas propiedades terapéuticas derivan del néctar floral, el líquido azucarado que producen las flores para atraer a los insectos polinizadores, o bien del néctar extrafloral (mielatos) producido por los áfidos.

Podemos afirmar que la miel tiene propiedades bactericidas (anginas de garganta, úlceras de estómago&hellipWinking, antiinflamatorias –mediante la aplicación de colirios de miel hidrolizada para la conjuntivitis– y regeneradoras o cicatrizantes (heridas tórpidas, úlceras&hellipWinking. Por otra parte, diversos ensayos han demostrado su efectividad en la curación de úlceras diabéticas. Muy importante teniendo en cuenta que cada 30 segundos una persona en el mundo sufre la amputación de una pierna por culpa del pie diabético.

Un trabajo llevado a cabo en el Pennsylvania State College of Medicine, en Estados Unidos, ha concluido recientemente que la miel ofrece mejores alternativas que los medicamentos convencionales para paliar la tos de los niños. Para la investigación se realizó un estudio doble ciego con placebo a un grupo de 105 niños de entre 2 y 18 años de edad, comparando los efectos de la miel de trigo sarraceno con otros medicamentos a base de dextrometorfano (opioide) o difenhidramina (antihistamínico con efectos sedantes), con clara ventaja a favor de la miel. Ahora bien, hay que advertir de que los bebés menores de 12 meses no deben tomar miel por el posible contenido de la bacteria Clostridium botulinum, ya que ésta puede afectar a su sistema inmunitario, todavía inmaduro.

En cuanto a su poder cicatrizante, el doctor A. Jull de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, realizó 19 ensayos clínicos controlados con miles de personas quemadas, a las que trató con miel. El resultado fue que ésta ayudó a incrementar la velocidad de cicatrización en la mayoría de los casos.