Nueva Tecnología: Vacunas de Genes
17/02/09 15:26 Filed in: El
Cuerpo

Las inyecciones de ADN son una revolución que le está dando nueva vida a la terapia de genes. La vacunas tradicionales para polio, sarampión y parótidas fueron el ejemplo para las vacunas nuevas contra el sida, el cáncer, ebola, enfermedades hereditarias, Alzheimer, el embarazo y la drogadicción. He aquí una innovación médica que promete vacunas contra los males más terribles.
En una base naval norteamericana se han probado vacunas en conejos para inocularlos contra el ántrax. El contenido inyectado han sido fragmentos de ADN, con el objetivo de combatir a futuro ese mal real. Seis meses después les inyectaron a los conejos dosis mortales de ántrax. Lo extraordinario fue que nueve de cada diez conejos se mantuvieron saludables.
Esta vacunas de genes son relativamente nuevas, pero tienen su origen en la práctica durante 200 años de la vacunación, en lo cual se infecta al cuerpo con una más débil forma del mal (virus). Las vacunas tradicionales son altamente efectivas para dar inmunidad a largo plazo contra el sarampión, parótidas y polio, pero peligrosas de usar para los virus superviolentos como el HIV, además de que sólo son efectivas contra enfermedades infecciosas. Las aflicciones como el cáncer y el Alzheimer quedan para tratamientos más radicales como la quimioterapia y la cirugía.
Tales limitaciones llevaron a la terapia de genes, la cual busca conquistar las enfermedades genéticas reemplazando genes específicos. Y hasta ahora no se ha tenido éxito porque el sistema inmunológico del cuerpo rechaza el ADN terapéutico. Las vacunas de genes combinan la vacunación tradicional y la terapia de genes. Aislando un mínimo no dañino del patógeno de ADN e inyectándolo al cuerpo, los científicos creen que pueden engañar al sistema inmunológico para que arme un plan de ataque contra una enfermedad particular, aunque el cuerpo jamás haya estado expuesto a ella. La terapia de genes, por su parte, trata de trabajar a pesar del sistema inmunológico, con las vacunas de genes presionando el instinto del sistema inmunológico para buscar y destruir las proteínas alienígenas. Además, las vacunas de ADN funcionan y son fáciles de hacer.
Tómese algunos genes...
Las vacunas de genes son prometedoras como armas contra enfermedades demasiado complejas o peligrosas para la inmunología tradicional. Hasta el momento han sido exitosas en cientos de animales con el ántrax y la plaga, y pandémicas como la malaria y tuberculosis, que matan a millones de personas anualmente. Una vacuna de genes contra el melanoma cancerígeno ya se ha probado en humanos. Al inyectarse directamente en tumores cancerosos, la vacuna (llamada Allovectin-7) hace que las proteínas crezcan en la superficie del tumor, que a su vez estimula al sistema inmunológico.
Ya Merck ha anunciado que su vacuna basada en genes HIV indujo inmunidad en más de la mitad de 300 humanos en su fase 1. Estos resultados asombraron a la comunidad médica, calificándose desde el 2003 como "la más prometedora tecnología para una vacuna antisida".
Estas vacunas están siendo probadas también para el ébola y enfermedades hereditarias, incluyendo varias formas de cáncer. La vacuna contra el Alzheimer, por ejemplo, estimularía al sistema inmunológico para atacar los depósitos de proteínas en el cerebro que son causadas por el desorden degenerativo. Se habla igualmente de vacunas para prevenir el embarazo (entrenando al sistema inmunológico para atacar las células que producen esperma) y para conquistar la adicción a las drogas (bloqueando la receptividad del cerebro a las drogas).
...y vuelva mañana
Esta tecnología ha transformado la comprensión de lo que puede hacer una vacuna. No sólo prevenir enfermedades sino adentrarse en las complejas estrategias del sistema inmunológico para usarlas a nuestro favor. La ciencia básica es simple. Todo el cuerpo –desde huesos hasta hormonas- está hecho de proteínas. El ADN provee de las instrucciones para producir proteínas; las células las expulsan. Para multiplicarse, el virus debe penetrar la célula de un anfitrión e insertar su propio material genético, obligando a la célula a fabricar más copias del virus. Nuestro sistema inmunológico rechaza esta invasión con una red especializada de células centinelas, se despliegan por la carne, músculos y órganos, que escanean cada proteína del cuerpo.
Al activarse las centinelas, envían el mensaje de que "hemos sido invadidos, movilicen a las tropas". Las células de inmunidad producen anticuerpos que tratan de eliminar la enfermedad en el torrente sanguíneo. Pero si el intruso pasa y comienza a multiplicarse, el sistema moviliza las mortales células T para buscar y destruir las células infestadas, y crea una reserva de células T para eliminar ese tipo de intruso en el futuro.
Las vacunas de genes pueden entrenar al cuerpo para detectar a tiempo una infección. El problema no es aislar esas proteínas. Lo que se necesita es un mecanismo que inserte los genes productores de proteínas en suficientes células del cuerpo para estimular una respuesta inmunológica duradera. Las inyecciones de ADN desnudo –sin virus- implican que es más estable, fácil de hacer y transportar, con menos riesgo y costo, aunque el ADN jamás es tan efectivo como es la utilización de los virus.
Hay otros métodos del uso de genes probándose, desde sprays nasales hasta bio-ingeniería de frutas y vegetales. Ya hay papas con vacunas de genes tanto para hepatitis B como para el virus de papiloma, causa principal del cáncer cervical. Los prospectos más a mano de las vacunas de genes se han sometido a la aprobación legal, empezando por el Allovectin-7. La comunidad científica está pendiente. Pero sobre lo que no hay dudas es de que todas estas vacunas se están convirtiendo en una realidad presente.





